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Alimentos Funcionales.

L.NC. Adriana Domínguez Rodríguez.

Miembro del Consejo Consultor de Nutrición Kyäni LATAM.


El acelerado estilo de vida, propio del siglo XXI, ha generado importantes cambios en materia alimentaria a nivel mundial. Los nuevos y poco hábitos saludables alimentarios de la población sumado al sedentarismo y estrés que se van dando de forma creciente, inducen al incremento de enfermedades como la diabetes, obesidad, hipertensión arterial, cáncer, entre otras, que se convierten en problemas de salud pública para muchos países (Gerry 2005). Además de que países con desigualdad económica hacen que un importante porcentaje de la población no tenga acceso a obtener alimentos de calidad y/o cantidad suficiente, que cubra sus necesidades básicas, provocando por tanto desnutrición o retrasos en el desarrollo físico.


Por lo tanto en las últimas décadas se ha buscado respuesta a dichos problemas, y gracias a los importantes avances científicos y desarrollo tecnológico, actualmente se pretende fomentar y aportar alimentos que puedan dar beneficios adicionales para la nutrición básica, salud y bienestar de la población, pudiendo tomar en cuenta sus características genéticas, sociales, ambientales y culturales de acuerdo a lo estudiado por Roberfroid desde 1999.


Ahora, hablando de los alimentos funcionales, se les denomina como un elemento más que persigue mantener o mejorar la salud a través de la dieta, se enmarcan en el nuevo concepto de nutrición óptima, que contempla, además del cubrimiento de las necesidades nutritivas, el papel de los alimentos en cuanto a reducir la incidencia de las denominadas “enfermedades de la civilización” o del sobre-consumo alimentario.


Pero también se han definido a los alimentos funcionales como:


cualquier alimento, en forma natural o procesada, que además de sus componentes nutritivos, contiene componentes adicionales que pueden favorecer la salud y/o prevenir enfermedades, componentes que en su estado natural aportan vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, ácidos grasos esenciales, fitoesteroles, etc.

También los denominados alimentos probióticos y prebióticos deben considerarse como funcionales, como es el caso del yogurt griego (no estilo griego, sino el original).


No existe hasta el momento una definición legal para los alimentos funcionales, pero sí un amplio consenso para conceptuarse, como acabo de mencionarlo, se traducen siempre como: alimentos que mejorarán la salud o lograrán una disminución del riesgo de sufrir enfermedades.

A diferencia de como lo definen en Japón, país de nacimiento de los alimentos funcionales, en Europa el concepto no está ligado a las modificaciones en la composición del alimento para hacerlo producto y este sea más saludable, sino por el contrario, en Europa aplica el término de alimentos funcionales a los alimentos naturales, siempre y cuando contengan en una dosis alta (suficiente) de los componentes con efectos beneficiosos para la salud.


La pregunta interesante y más difícil al saber lo anterior, es la que se refiere a su necesidad, ya que en principio es cierto que no hay nada en los alimentos funcionales que no se pueda encontrar en los alimentos convencionales. Es decir, se sabe de forma general que una buena dieta puede perfectamente aportar los beneficios que se le atribuyen a los funcionales y por tanto la adopción de buenos hábitos alimentarios deberían ser suficientes para reducir la incidencia de las enfermedades crónicas degenerativas asociadas o relacionadas al sobre-consumo alimentario, sobre todo en productos que se ven como "alimentos".


Pero, es un hecho que, a pesar de años insistiendo en la necesidad de cambiar los actuales patrones alimentarios, reduciendo por ejemplo el consumo de productos industrializados, productos de origen animal y aumentar el consumo de verduras y frutas, ha tenido un gran impacto, pero la prevalencia de enfermedades crónico degenerativas siguen aumentando. Entonces, ante tal situación, no parecería lógico despreciar cualquier ayuda, por pequeña que ésta parezca, como lo es en este caso, por medio de los alimentos funcionales, donde se puede encontrar aquí su verdadero papel y justificación para su consumo.


La presencia creciente de productos industrializados en el mercado que se promocionan por aportar un valor añadido en términos de salud es un hecho indiscutible que a la vez es, en algunos casos, la información vertida en su publicidad es sesgada o exagerada y en otros casos es simplemente falsa o, como mínimo, no científicamente contrastada.


Es aquí donde se encuentra una línea delgada entre la información y la proliferación de productos, la mayoría de éstos, se encuentran fuera del campo de los alimentos y más en el complejo mundo de los complementos alimenticios, que si no se trabajan de manera ética y adecuada, es que llegan a auto atribuirles propiedades que rozan en algunos casos en "lo milagroso". Esta situación desde 2007 en la unión europea es tema claramente de regulación y armonización de lo que se puede y debe decir, en dónde decirlo y cómo decirlo, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables de los alimentos.


Los alimentos funcionales dan un nuevo enfoque a la nutrición y salud a nivel mundial, permitiendo que mejoremos la calidad de vida y disminuir costos en problemas de salud pública, si sabemos enfocar los esfuerzos por dar a entender el uso y definición de estos alimentos, y que esto le compete a los gobiernos, estableceríamos esas pautas para el desarrollo, investigación y comercialización de los alimentos funcionales así como su forma en complementos o suplementos, permitiendo el aprovechamiento racional de los recursos naturales y de comercialización que beneficie a los intereses de sus comunidades, permitiendo la información adecuada a los consumidores de las posibilidades que ofrecen los alimentos funcionales y permitir su pleno aprovechamiento, evitando especulaciones que puedan ocasionar la errónea magnificación de sus efectos.



Bibliografía:

1. Braverman V. Alimentos saludables: treinta años de su existencia en el mercado. Soya Noticias 2001; 1(259): 1-19.

2. Eliaz L. Alimentación, salud y, nutrición. SoyaNoticias 2000; 1 (258): 11-14.

3. IFIC. The road to enhancing the functional food suply [en línea] 1998 mayo-junio [fecha de acceso 14 de febrero de 2001]; URL disponible en: http//inficinfo.health.org/insight/mayjun/98/enhance.htm

4. IFIC. Functional foods attitudinal research [en línea] 2000 [fecha de acceso 14 de febrero de 20011; URL disponible en:

http//inficinfo.health.orig/insight/2000.

5. IFIC. Functional foods: Opening the door to better health [en línea] 1995 noviembre-diciembre [fecha de acceso 30 de marzo de 2001]; URL: http//inficinfo.health.org/insight/novdec95/enhance.htm

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