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Ejercicio con enfermedades cardiovasculares.

DR. RODOLFO VEGA LLAMAS

Miembro del Consejo Consultor Científico Kyani LATAM.


El ejercicio físico, junto a una dieta equilibrada, es esencial para mantener a raya las enfermedades cardiovasculares.

PRESCRIPCIÓN DEL EJERCICIO EN PACIENTES CARDIOVASCULARES:


Los fundamentos de la prescripción del ejercicio basados en una buena historia clínica y una relación médico - paciente que permita un proceso de cambio y mejoría de la salud, evitando que aumenten los riesgos cardiovasculares. Si el paciente con enfermedad cardiovascular, sintomática o no, tiene sobrepeso, vale la pena considerar otros aspectos.


Para aquellos con peso normal, no diabéticos: se abre un abanico de posibilidades adicionales. Podría decir en mi opinión personal, que el ejercicio o la actividad física más recomendada en el mundo es la marcha. Caminar hace parte de nuestro diario vivir, no requiere de escenarios deportivos, ni de gimnasios. Además, desde el punto de vista económico es lo más barato, no tiene restricciones de horario y es accesible a toda la población.


En mis recomendaciones quiero explicar cómo actúa el organismo, qué indicadores fisiológicos son utilizados para determinar nuestro estado cardiovascular y qué actividades favorecen más la salud de nuestro corazón.


Nuestra condición física relacionada con la salud, incluye:

  1. Capacidad aeróbica o cardiorrespiratoria,

  2. Fuerza y resistencia muscular,

  3. Flexibilidad,

  4. Composición corporal,

Siendo considerado el componente cardiorrespiratorio como el más importante y principal exponente del estado, la forma en la que se encuentra el sujeto. A la vez, recordar que el consumo máximo de oxígeno es el mejor indicador fisiológico de la capacidad aeróbica y el estado cardiovascular.


Debido a la importancia que tiene la capacidad aeróbica sobre la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda desarrollar y mantener la capacidad aeróbica, una actividad física aeróbica continua (caminar, ciclismo, natación) al menos 5 días a la semana, entre 30-90 minutos de duración y con una intensidad equivalente al 55-90% de la frecuencia cardiaca máxima o el 55-75% de la frecuencia cardiaca de reserva o del consumo de oxígeno. Se recomienda la mezcla de resistencia aeróbica para perder grasa abdominal, involucrada en el riesgo cardiovascular.


Es importante recordar que tenemos que hacer claridad desde el punto de vista médico entre el paciente sano y el paciente con patología cardiovascular: el paciente sano debe incluir analítica sanguínea con niveles de colesterol y glucemia. Electrocardiograma de 12 derivaciones, prueba de esfuerzo, Ecocardiograma bidimensional doppler color, Holter de Ritmo de 24 horas, monitoreo de presión arterial de 24 horas, espirometría, datos obtenidos de la Historia clínica, evaluación ortopédica. Estas pruebas permiten conocer el riesgo que supone la práctica del ejercicio físico y el paciente con patología cardiovascular. Su médico tratante, dependiendo de cada patología y previa evaluación fisiátrica y médico rehabilitador en compañía de su cardiólogo, realizará un programa específico, bajo monitoreo inicialmente.


Recordar que hay contraindicaciones para la realización de ejercicio. El médico tratante debe evaluar si tiene patologías del aparato locomotor, enfermedades neurológicas, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias y enfermedades metabólicas, entre otras, que impidan realizar ejercicio y cada médico tratante decidirá basado en su patología si hay contraindicación al ejercicio físico y descartar que se ponga en peligro la vida del paciente.

El ejercicio físico en pacientes con patologías cardiopulmonar y/o sanos, deben ser orientados siempre por un médico y así lograr los beneficios que mejoren su calidad de vida, como; disminución de fatiga en las actividades cotidianas, mejorar el rendimiento en el trabajo físico, actividades recreativas y deportes, disminución del riesgo de mortalidad general, enfermedades cardíacas, cáncer de colon y mama, osteoporosis, ansiedad y depresión.


Además, el ejercicio físico mejora el perfil lipídico, mejora la respuesta inmunológica, disminuye la resistencia de la insulina, previene o retrasa la aparición de diabetes tipo II, mejora la composición corporal y aumento de la percepción de bienestar del individuo.


Los pacientes con más de un riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, colesterol alto y tabaquismo, tienen mayor probabilidad de presentar enfermedad cardiovascular, pues se ha demostrado que el ejercicio físico es efectivo para tratar factores de riesgo individuales, en parámetros hemodinámicos, metabólicos y osteomusculares y hay que recordar que manifestaciones clínicas como disnea, el sincope o la opresión precordial requieren de una suspensión inmediata del ejercicio, y una valoración médica especializada.


La adaptación fisiológica más frecuente suele ser la reducción en las cifras de presión arterial y frecuencia cardíaca, tanto en reposo como en ejercicio. Estos cambios hemodinámicos se acompañan con reducción de peso y la grasa corporal y aumento de la masa muscular y es necesario revisar medicación para realizar ajustes con el cardiólogo tratante y quiero resaltar que el ejercicio reduce el riesgo de enfermedad y muerte de estos pacientes en un 30%.

Por último, quiero terminar con una frase que dice: Más puede la voluntad que las excusas.


Bibliografía:

Diagnóstico y tratamiento en cardiología - Michael H.Crawford

Evita el Infarto - Juan Madrid Conesa

Limpiando las arterias de tu corazón - Carlos delgado

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