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EJERCICIO EN LA TERCERA EDAD

Dr. Rodolfo Vega Llamas.

Miembro del Consejo Consultor Científico Kyäni LATAM.




Los estudios evidencian la importancia del ejercicio en la tercera edad para disminuir los efectos del envejecimiento. Las personas de la tercera edad deben mantenerse activos en su vida cotidiana. Numerosas personas poseen una vida diaria sin hacer ejercicio porque ya lo hacen con tareas como hacer compras, limpiar la casa, lavar el coche, caminar a la escuela de los hijos, ir al trabajo caminando, subir-bajar escaleras, y piensan que ya no es necesario el ejercicio, o por cansancio por haber ejecutado estas tareas.


El ejercicio en la vejez aporta muchos beneficios y ventajas para la sociedad porque contribuye significativamente en reducir los costos en sanidad y cuidados asistenciales.

Hay casos en los que el ejercicio son casi obligados, como por ejemplo: en pacientes de rehabilitación cardiopulmonar en postoperatorios, personas con artritis severa que presentan limitación en la movilidad articular, pacientes con problemas de locomoción, diabéticos con problemas de circulación, el ejercicio es parte fundamental del tratamiento.


Recordemos que el ejercicio hay que dividirlo en personas de la tercera edad:

  1. Con patologías y

  2. Sin patologías o

  3. Aparentemente sanos.


La pregunta que debemos hacernos, es, ¿si cualquiera puede hacer ejercicio?.


Si antes no ha realizado ejercicio, es recomendable en toda persona de la tercera edad una evaluación previa por su médico de cabecera, y previa aprobación y recomendaciones antes de dar inicio al ejercicio. Comenzar con periodos de 10 minutos de ejercicio ligero, una caminata todos los días es un buen ejercicio para empezar. Aumentar de a poco la dificultad y duración del ejercicio.


Hable siempre con su médico antes de comenzar un nuevo plan de ejercicio. Esto es especialmente importante si usted se encuentra bajo un control médico debido a un problema de salud.


La otra pregunta es, ¿cuánto ejercicio necesito?

Un buen objetivo es hacer ejercicio 5 veces por semana durante 35 minutos. Recomendaría comenzar de forma gradual. Comience haciendo ejercicio 2 o 3 veces por semana, durante 25 minutos.


Es mejor hacer pequeñas cantidades de ejercicio que no hacer nada. Comenzar con una actividad que se disfrute y que se realice comodamente. Aprender a tomarse el pulso y calcular la frecuencia cardiaca, ideal alrededor de 80% de su frecuencia cardiaca máxima.


Recordemos que la vejez viene acompañada en ocasiones de ansiedad, depresión y el ejercicio no solo ayuda a llevar una vida saludable a nivel físico, sino también a nivel emocional y mental por elevar los niveles de autoestima. Así mismo, previene de enfermedades como el Alzheimer y además activa el sistema inmunológico. Adicionalmente se liberan endorfinas, sustancias que aumentan el estado de bienestar y disminuye la sensación de dolor emocional. Se secreta más de 50 hormonas durante el ejercicio, las más comunes son la insulina, la adrenalina, la serotonina, la hormona del crecimiento y endorfinas.


Finalmente el ejercicio en la vejez debe ir acompañado de una dieta balanceada, ojala dirigida por una nutricionista y un médico, que realice controles periódicos.

En los ancianos el ejercicio previene problemas de salud, aumenta la tonicidad muscular, aumenta la energía, se produce óxido nítrico que protege el endotelio y ayuda a disminuir el estrés. También puede ayudar a mantener el peso corporal adecuado, reducir el apetito, ayuda en la disminución de la presión arterial. Reduce el número de coágulos en el interior de las arterias, previniendo infartos y trombosis cerebral. En cuanto al sueño los estudios dicen que se mejora la calidad del sueño.


Para las personas de la tercera edad con sobrepeso y obesidad que se han convertido en los últimos años en problema de salud pública, el estilo de vida sedentario y la mala alimentación de gran parte de la población de las sociedades industrializadas, el entrenamiento planificado puede ser la solución para esta enfermedad. Debido a la complejidad de este fenómeno, el tratamiento más efectivo para combatir esta afección se compone de tres pilares básicos, la nutrición, los aspectos psicológicos y el ejercicio.

Nunca es tarde para comenzar a realizar ejercicio apague el televisor y salga a caminar, recuerden esta frase “soy más fuerte que mis excusas”.



Bibliografía

  1. Evita el infarto - Juan Madrid Conesa

  2. El Fin del Alzheimer - Dr Dale Bredesen

  3. Renacer - Ricardo Santamaría

  4. Limpiando las arterias - Carlos delgado

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