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¿En dónde estamos parados a nivel salud y a dónde vamos?


Lic. Adriana Domínguez Rodríguez.

Miembro del Consejo Consultor y Nutrición Kyäni LATAM.




A mediados de los 90’s, ya los profesionales de salud e investigadores como el Dr. Adolfo Chávez Villasana, dieron alerta sobre los riesgos para la salud de la población mexicana, sobre todo la urbana, ya que ésta estaba disminuyendo el consumo de alimentos tradicionales como verduras, frijol y quelites, pero aumentando la ingesta de comida procesada, éste cambio de hábitos alimenticios, advertían traería consecuencias, así como problemas de peso “La Obesidad”. Mostrando para 2004 en los resultados de las encuestas sobre nutrición, el problema de obesidad en México, siendo imposible ocultarlo.


Fue la migración de toda la gente de zonas rurales a zonas urbanas, falta de apoyo al sector de agricultura, expansión de la industria en bebidas y alimentos procesados, reducción en el acceso al agua potable en escuelas y centros de trabajo, así como aumento de sedentarismo, todo esto provocó el ambiente “obesogénico”.


Cuando abandonamos la comida tradicional y sustituimos la misma por alimentos con bajos niveles nutrimentales, dice el Dr. Abelardo Ávila “dejamos de estar en armonía ecológica con nuestros genes. Nuestros genes no están diseñados para funcionar bien para un ecosistema así”. La afirmación del doctor, Parte de una hipótesis, que ha ido tomando fuerza durante los últimos años, dónde platea que hay un grupo de genes, entre ellos los ahorradores de energía, que evolucionaron para favorecer la formación de depósitos de grasa; esto permitió a ciertas poblaciones, como la amerindia y la africana, sobrevivir durante los periodos de escasez de alimentos y enfrentar condiciones de desnutrición.


En el caso de la población que se asentó en el territorio que hoy es México – afirma el doctor- se alimentó de insectos, reptiles, aves, verduras, hierbas, frijol, maíz y otros granos. “Se comía, en general, en pequeña cantidad, y se realizaba mucha actividad física. Por lo tanto, nuestros GENES están para eso, en el momento que cambiamos esa alimentación ese “estilo de vida”, por productos procesados, con alta densidad calórica, comenzamos a romper la armonía que teníamos con nuestros genes.




La ENSANUT 2016 (encuesta mexicana) publicó que gran parte de la población mexicana no tiene una alimentación que le permita estar en armonía con sus genes.

Por lo tanto, ya se están buscando formas de revertir todo este ambiente no saludable, en el informe resumido de la Comisión EAT-Lancet, se busca esa transformación a dietas saludables para el 2050, donde ser requerirá cambios sustanciales en la dieta. El consumo mundial de frutas, vegetales, frutos secos y legumbres planea duplicarse, y el consumo de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50%. Una dieta rica en alimentos de origen vegetal y con menos alimentos de origen animal confiere una buena salud y beneficios ambientales.

Si no pasa a la acción, el mundo corre el riesgo de no cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Acuerdo de París, y los niños de hoy en día heredarán un planeta que ha sido severamente degradado y donde una buena parte de la población sufrirá las consecuencias, con más desnutrición y comorbilidades.


- Los alimentos son la palanca más potente para optimizar la salud humana y la sostenibilidad ambiental en la tierra. Sin embargo, los alimentos amenazan actualmente tanto a las personas como al planeta. La humanidad se enfrenta al inmenso desafío de proporcionar dietas saludables de sistemas alimentarios sostenibles a una población mundial en crecimiento. Si bien la producción mundial de calorías procedente de alimentos, ha mantenido generalmente el ritmo de crecimiento de la población, más de 820 millones de personas todavía carecen de alimentos suficientes, y muchos más consumen dietas de baja calidad o demasiados alimentos. –

Las dietas poco saludables representan actualmente un mayor riesgo para la morbilidad y la mortalidad que la suma de las prácticas sexuales sin protección, el alcohol, las drogas y el tabaco. La producción mundial de alimentos amenaza la estabilidad climática y la resiliencia del ecosistema y constituye el mayor impulsor de degradación medioambiental y transgresión de los limites planetarios. En conjunto, el resultado es grave. Se necesita urgentemente una transformación radical del sistema alimentario global.

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