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Estrés.

Dr. Rodolfo Vega Llamas.

Miembro del Consejo Consultor Científico Kyäni LATAM.


El estrés es como si el instinto del miedo de nuestros ancestros se activara para salvarnos el pellejo. Cuando se percibe el peligro, el instinto del miedo recibe el mensaje, se activa el botón del pánico, como un relámpago se movilizan todas las reservas del organismo, comenzando con la respiración que se acelera y se hace más profunda. Los pulmones aportan más oxígeno a la sangre y una de las funciones del hígado es servir como depósito del azúcar de la sangre. En este momento la libera en grandes cantidades en el torrente sanguíneo para dar energía extra.


Por otro lado, las glándulas suprarrenales también aumentan su producción, vertiendo sus secreciones para estimular el músculo cardíaco, el cual a su vez reacciona aumentando la velocidad de bombeo. En los órganos de la digestión, algunas arterias se contraen, disminuyendo la sangre en esta zona para que se distribuya en los músculos y pelear o huir; esto pasa en fracción de segundos.


¿Qué pasa si el miedo imaginario se prolonga por meses?

Si esta situación de tensión mental basada en el temor, generada dentro de uno mismo, se prolonga en el descanso, puede destruir el reposo, desencadenar la pesadilla de enfermedades psicosomáticas, lo que significa enfermedades inducidas en el cuerpo por la mente. Si las arterias del estómago permanecen contraídas a causa del permanente estado de alarma, la capa interior de la pared del estómago carecerá de oxígeno, las células se desintegran dejando la segunda capa sin protección. Entonces, el ácido contenido en el estómago puede actuar sobre esa segunda capa y el resultado es una ulcera péptica.


En otras áreas hay también problemas cuando el hígado exfoliado por el problema continuo e imaginario mantiene el aporte de más y más azúcar al torrente sanguíneo. Normalmente, un órgano llamado: páncreas, produce una sustancia llamada: insulina, la cual mantiene el balance del nivel de azúcar en la sangre, pero a largo plazo el páncreas pierde la posibilidad de producir insulina y queda mucha azúcar en la sangre, siendo el primer paso para que aparezcan otros males.


El cortisol juega un papel muy importante en el estrés y siempre se habla mal de esta molécula. Es una hormona liberada por la cápsula suprarrenal, pues es un órgano pequeño que se encuentra encima de los riñones, fundamental para adaptarnos al medio ambiente. Es una hormona esteroidea, formada a partir del colesterol y se encarga de permitir una liberación de glucosa, una elevación de presión arterial, mantener un control cognitivo adecuado, mental muscular a partir de la mañana. Sin cortisol no podríamos adaptarnos a la vida, sin cortisol todo nos dolería, es antiinflamatorio por excelencia. Liberamos cortisol apenas nos levantamos y juega un papel importante en todas las funciones de nuestra vida, que ocurre en una persona que se estresa por cualquier motivo; laboral ,familiar, deportivo, etc.


Al principio liberamos cortisol y es normal, pero si se vuelve permanente esta liberación, se produce una proteólisis de nuestras fibras musculares, pidiendo más glucógeno, se acaba subiendo el azúcar y se termina en una diabetes tipo 2. Pero, ¿Qué ocurre si se alarga el proceso? Se produce una fatiga adrenal, siendo la consecuencia de liberar mucho cortisol durante mucho tiempo. Esta persona se levanta cansado, se fatiga más rápido, le da dolor muscular más rápido, le cuesta levantarse por la mañana, no se sube la presión y la persona presenta mareo toda la mañana. Además, el resto de hormonas fallan, se produce hipotiroidismo, la testosterona baja, se disminuye la libido, no controlamos la adrenalina, y ante cualquier estímulo se sube, la flora intestinal se altera, y todo nos empieza a caer mal.


Entonces, se acaba en una fibromialgia. Es el último escalafón del déficit de cortisol, a la persona le duele todo, dolores articulares, depresión, ciclotimia emocional, la persona cae en declive, presenta muchas gripes, alergias, se cae el pelo, trastornos menstruales, todo esto por una fatiga adrenal. Para estos casos, el ejercicio es fundamental pero muy dirigido, 3 a veces por semana y sobre todo el aeróbico. Lo importante es volver a regenerar la producción de cortisol, estimulando la cápsula suprarrenal, controlar los biorritmos, dormir más de 8 horas diarias y la dieta rica en grasas.


Es importante, ya que el cortisol deriva del colesterol. En las cápsulas suprarrenales, hay que ingerir hidratos. Estamos en época de regeneración y hay que introducir glutamina en estas personas, pues es un aminoácido semi esencial, ya que cuando ingerimos glutamina, el 10% acaba entrando al sistema sanguíneo, el otro porcentaje queda en la flora intestinal. Por último, el magnesio es importante, hay que mantener niveles de melatonina ideal y es importante hablar con un psicólogo para ayuda profesional.

Nunca olvides que el estrés lleva a depresión y a la ansiedad. Se puede volver mucho más grave, por lo tanto hay que frenarlo a tiempo.


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