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Regulación suplementos dietarios en Colombia

Dr. Rodolfo Vega

Miembro del Consejo Consultor Científico Kyäni LATAM.


En su inicio, los suplementos dietarios nacieron para servir las necesidades de ciertas personas con necesidades nutritivas especiales de forma clínica. O sea que en su principio, esas vitaminas o minerales debían ser recetadas por un médico.


Hoy en día son productos que han ganado una gran popularidad y son consumidos por miles de personas alrededor del mundo. En Colombia la compra de estos suplementos ha crecido radicalmente, en el 2008 equivalía 216,4 millones de dólares (unos 688.000 millones de pesos) y en el 2013 subió a 311 millones (989 millones de pesos), según un estudio de la firma Euromonitor. Para el 2018 se calculaba un aumento del 16% en el mercado local.


Es debido a esa gran popularidad que han alcanzado y su efecto en la salud de las personas, que es necesario que su fabricación, comercialización e importación tengan una regulación eficiente y actualizada.


En Colombia, es el INVIMA (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) el ente encargado de categorizar y regular todos los suplementos dietarios. Su labor es hacer la autorización de comercialización, la vigilancia y si es el caso, la sanción.

El INVIMA define los suplementos dietarios como “productos cuyo propósito es adicionar a la dieta normal y  ser fuente concentrada de nutrientes y otras sustancias con efecto fisiológico o nutricional.” Este producto puede estar hecho de vitaminas, minerales, aminoácidos, proteínas y derivados de plantas solas o combinadas.


Dentro de las labores de regulación del INVIMA está la evaluación farmacéutica. Su objetivo es analizar todo el proceso de fabricación y la calidad del producto.También está la evaluación legal, que comprende el estudio jurídico de la documentación para el registro de un producto.

Además, está el registro sanitario que debe obtener ya sea una empresa o una persona para poder producir, comercializar, importar, exportar, envasar y procesar suplementos dietarios. Este registro debe cumplir los requisitos técnicos y legales establecidos en la normatividad vigente.


Como parte de la vigilancia a la que se dedica el INVIMA, se encuentra específicamente la farmacovigilancia. Esto quiere decir que se dedican a detectar, evaluar y prevenir problemas relacionados con medicamentos y en este caso, con suplementos dietarios. Este es el paso básico para determinar la seguridad de un producto y la posibilidad de que sea comercializado, siempre buscando detectar fallos o usos inapropiados para cuidar la salud de los usuarios.

Interesantemente, la vigilancia no solo revisa los componentes de estos suplementos, sino también cómo están siendo publicitados. Ya que tanta de la información sobre cómo consumirlos o su uso proviene de los anuncios, es clave que los mensajes que se compartan orienten a los consumidores hacia un uso responsable y educado.


Por supuesto, además de la regulación en la que trabaja el INVIMA, existen leyes. La principal es el Decreto 3249 de 2006 de Ministerio de Salud y Protección Social, que ha sido modificado y actualizado en varias ocasiones. En este documento se reglamentan las buenas prácticas de manufactura, los requisitos para la fabricación, comercialización, el registro sanitario, requisitos para productos importados, las formas de presentación: el tipo de envase y las indicaciones rotuladas o etiquetadas, las declaraciones de propiedades nutricionales y en salud, e incluso la publicidad.


Esta ley basa sus estándares sobre los elementos o ingredientes en el Codex Alimentarius de Colombia (o “Código Alimentario” es un conjunto de normas, directrices y códigos de prácticas aprobados por la Comisión del Codex Alimentarius. Existe a nivel internacional y nacional), y en las listas de sustancias, aditivos e ingredientes permitidos por el FDA (La administración de comida y drogas de Estados Unidos) y el EFSA (La autoridad europea de seguridad de la comida).


El decreto tiene dos maneras de categorizar a los suplementos no aprobados:

  1. El suplemento dietario alterado o adulterado: tiene que ver con sustituciones totales o parciales de elementos de la composición oficialmente aprobada, cuando el producto sufre transformaciones en sus características, cuando está vencida la fecha de expiración de vida útil, cuando el contenido no es el que fue autorizado o cuando no se encuentre almacenado o conservado de maneras seguras y sanas.

  2. El suplemento dietario fraudulento: según la ley, es un producto que fue hecho en un establecimiento no autorizado, que no provenga del vendedor, fabricador o distribuidor autorizado, que utilice envases o rótulos diferentes a los autorizados, incluso que haya sido introducido al país sin cumplir los requisitos o que no haya sido aprobado su registro sanitario. También hay casos como los productos que tienen apariencia de un producto aprobado y no lo son, o sea copias.

Al entender todas las modificaciones que se le pueden hacer a este tipo de productos, e incluso las copias que pueden existir, se refleja la importancia de que estos suplementos dietarios no solo sean verificados, sino revisados a nivel de composición química.

Afortunadamente tenemos las leyes y las instituciones para regular de manera puntual todos los suplementos que las personas consumen, sobre todo porque aquí en Colombia se considera los suplementos dietarios como productos de consumo farmacológico. Pero aún así, siempre hay fallos en el sistema e información ficticia moviéndose por las redes sociales o los medios de comunicación.


Así que si decides empezar a consumir suplementos dietéticos o consideras darle a tus hijos, siempre consulta con un profesional de salud primero para asegurarte que el suplemento es realmente lo que necesitas. Encima, siempre asegúrate que lo que compres haya sido aprobado por el INVIMA aquí en Colombia o por la institución de salud del país de origen.

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