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¿Qué nos está pasando con el estado nutricional de nuestros niños?

Dr. César Fernández.

Miembro del Consejo de Nutrición Kyäni LATAM.


Esta es y seguirá siendo una gran incógnita para todos los interesados en el estado nutricional del futuro de la humanidad, los niños. Lamentablemente, como muestra en el informe el Estado Mundial de la Infancia, muchos de nuestros niños y jóvenes no están recibiendo la alimentación que necesitan, y esta carencia socava su capacidad para crecer, desarrollarse y aprender al máximo de sus posibilidades. Esto no sólo resulta dañino para los niños y jóvenes, sino para todos nosotros. Esta situación nos obliga a hacer algunas preguntas difíciles:


¿Cómo es posible que en el siglo XXI todavía haya 149 millones de niños menores de cinco años con retraso en el crecimiento y 50 millones con emaciación(perdida de masa muscular magra)?


¿Cómo es posible que el sobrepeso y la obesidad sigan aumentando entre los niños y jóvenes, y cada vez en mayor medida entre los pobres?


¿Y por qué los alimentos saludables son cada vez más caros mientras que los alimentos no saludables y nó nutritivos son cada vez más baratos?


Es de vital importancia para poder entender estas interrogantes el darnos cuenta de que existen una serie de variables a ser tomadas en cuenta como ser la alimentación adecuada y suficiente desde el momento del embarazo y en la infancia, el entorno socioeconómico, prioridad en las políticas de salud pública y protección social etc. “Comer de manera saludable significa que eres responsable de tu propia salud”

Al menos 1 de cada 3 niños menores de 5 años está desnutrido o tiene sobrepeso, y 1 de cada 2 padece hambre oculta(déficit de micronutrimentos, lo que menoscaba la capacidad de millones de niños para crecer y desarrollar su pleno potencial.

*A nivel mundial, al menos uno de cada tres niños menores de cinco años no crece de manera adecuada porque sufre una o más de las tres formas más visibles de malnutrición: retraso en el crecimiento, emaciación y sobrepeso.


*Al menos uno de cada dos niños menores de cinco años en el mundo sufre de hambre oculta, es decir, falta de vitaminas y otros nutrientes esenciales.


*El sobrepeso y la obesidad están en aumento. Entre 2000 y 2016, la proporción de niños con sobrepeso de 5 a 19 años aumentó del 10% a casi el 20%.

La triple carga de la malnutrición –la desnutrición, el hambre oculta y el sobrepeso– amenaza la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los niños, los jóvenes, las economías y las naciones.


La baja calidad de la alimentación de los niños es la principal causa de la triple carga de malnutrición: 2 de cada 3 niños no reciben una alimentación mínimamente diversificada para un crecimiento y un desarrollo saludables.


*Las familias pobres tienden a seleccionar alimentos de baja calidad que cuestan menos, pero son a su vez más dañinos para su crecimiento y desarrollo.

*Mejorar la nutrición infantil requiere que los sistemas alimentarios proporcionen alimentos nutritivos, seguros, asequibles y sostenibles para todos los niños.

*Millones de niños no comen una cantidad suficiente de los alimentos que necesitan, mientras que millones más consumen en exceso los que no necesitan: la mala alimentación es ahora el principal factor de riesgo de la carga mundial de morbilidad.

*La nutrición infantil debe ocupar un lugar central en los sistemas alimentarios nacionales: satisfacer las necesidades nutricionales específicas de los niños es crucial para lograr el desarrollo sostenible. Por ejemplo, los impuestos sobre los alimentos y bebidas azucaradas pueden ayudar a reducir su consumo.

*Para combatir el hambre oculta entre los niños, los jóvenes y las mujeres, las intervenciones como el enriquecimiento de alimentos básicos y complementarios con micronutrientes pueden ser eficaces en función de los costos.


Los entornos alimentarios son cruciales. Cuando los alimentos saludables son asequibles, convenientes y deseables, los niños y las familias toman mejores decisiones alimentarias.


* Si bien los niños, los adolescentes, los jóvenes, los padres y las familias necesitan ayuda para exigir alimentos nutritivos, los entornos alimentarios deben, a su vez, promover y apoyar una alimentación saludable.

* Las estrategias de comunicación innovadoras, divertidas, atractivas y memorables para promover una alimentación saludable son eficaces cuando se aprovechan las aspiraciones culturales y sociales de los niños, los adolescentes y las familias.

*La legislación puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de dietas saludables para los niños, incluida la regulación de la venta de los sucedáneos de la leche materna a las madres y las familias, así como de los alimentos que son perjudiciales para la salud de los niños.

*La comercialización de productos alimenticios nocivos y bebidas azucaradas está directamente relacionada con el aumento del sobrepeso y la obesidad infantil.

*Los gobiernos deben promover entornos saludables para la alimentación escolar, lo que incluye proporcionar comidas escolares equilibradas y limitar la venta y la publicidad de productos nocivos en las proximidades de las escuelas y los patios de recreo.

*Los sistemas de salud, agua y saneamiento, educación y protección social también tienen un papel crucial que desempeñar en la promoción y el apoyo de una buena nutrición para los niños, los adolescentes y las mujeres.

*Invertir en la nutrición infantil es fundamental para la formación de capital humano, ya que la nutrición es esencial para el crecimiento, el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y la productividad futura de los niños.


La acción y la responsabilidad como consignas deben guiar nuestra lucha contra la desnutrición infantil: fortalecer la oferta y la demanda de alimentos sanos, mejorar el entorno alimentario para los niños y aprovechar plenamente el papel de los sistemas clave que pueden apoyar la nutrición.


El informe Estado Mundial de la Infancia 2019 concluye con este Programa para que el derecho de los niños a una buena nutrición sea una prioridad:


1. Empoderar a las familias, niños y jóvenes para que exijan alimentos nutritivos.

2. Impulsar a los proveedores de alimentos a tomar medidas en favor de los niños.

3. Establecer entornos alimentarios saludables para todos los niños.

4. Movilizar los sistemas de apoyo –salud, agua y saneamiento, educación y protección social– para mejorar los resultados nutricionales de todos los niños.

5. Recopilar periódicamente datos y pruebas de buena calidad para que sirvan de base de las acciones y permitan supervisar los progresos.

Podemos a partir de este informe concluir que la responsabilidad del estado nutricional y por ende del futuro de nuestra comunidad y nuestro país es compartida, pero debe de contener un alto grado de conciencia de parte tanto del estado y la sociedad como de la familia mas cercana en el entorno hacia la construcción de un estilo de vida saludable como pieza fundamental para nuestros infantes


Bibliografía


1.- https://www.unicef.org/media/62486/file/Estado-mundial-de-la-infancia-2019.pdf


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