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¿Qué son probióticos, prebióticos y simbióticos?

L.NC. Adriana Domínguez Rdz.

Miembro del Consejo Consultor y Nutrición Kyäni LATAM.


Bueno, se ha estudiado en los últimos años la acción de los simbióticos, probióticos y prebiótico así como sus efectos a nivel intestinal y sistémico a través de mecanismos inmunometabólicos.

Y para entender ésto hay que definirlos y se define como:


  • Prebiótico: Ingrediente propio del alimento, que no es digerible y que a través de su metabolismo selectivo en el tracto gastrointestinal, ejerce un efecto beneficioso; en resumen, son hidratos de carbono y fibras que no son digeridas por el cuerpo y más bien son fermentados por los microorganismos del tracto gastrointestinal.

  • Probiótico Es el microorganismo vivo que resiste la digestión normal, por lo tanto llega vivo al colon, y que administrado en cantidades adecuadas ofrecerá un beneficio para la salud del huésped (nosotros), es decir, habrá un efecto promotor de salud en nuestros intestinos que impactará a todo el cuerpo.

  • Simbiótico: Es una combinación de un prebiótico con un probiótico. Es juntar al microorganismo con su alimento para que trabaje en el intestino de forma adecuada.


Sabiendo ésto, ahora lo siguiente a entender es:

Los prebióticos proceden de la leche materna, la lactosa, seguida por la grasa, con las proteínas como cuarto componente; el tercero son los oligosacáridos, hidratos de carbono no digeribles que tienen un efecto prebiótico al estimular el crecimiento de Bífidobacteria y lactobacilli. Han pasado más de cien años desde que se describió por primera vez que las bifidobacterias son parte esencial de la flora intestinal de los niños alimentados con leche materna; también, ya se sabe que los oligosacáridos, son el tercer componente más importante de la leche materna, porque estimulan el crecimiento de las bifidobacterias. Estos oligosacáridos de la leche materna son de mucha importancia durante la lactancia, así como su estudio porque no se encontró que no existen en otras especies, además de que se digieren parcialmente, lo que da como resultado su forma de actuar como prebióticos, estimulando el tracto gastrointestinal bifidogénica.


Ya está más que estudiado el hecho que la leche materna tiene más de 130 oligosacáridos distintos, cuya composición varía durante el tiempo de la lactancia, al igual que la de todos los nutrientes. Algunos de estos oligosacáridos semejan receptores epiteliales de patógenos, lo que puede ser una de las formas en que la leche materna protege contra la gastroenteritis y otras enfermedades infecciosas, durante el crecimiento y maduración del intestino en los niños.

Ahora si hablamos de la leche de vaca, ésta se utiliza como segunda opción para alimentar a los niños en etapa de lactancia, es cierto que la vaca nos provee leche y se procesa para ser utilizada en ésta etapa del bebé, sin embargo, una de las grandes diferencias es que no contiene oligosacáridos que formarán esa barrera inmunológica en esos bebés, no en las cantidades normales, si tendrá pero serán muy pocas.


Lo que importa es, intentar dar lo más que podamos la leche materna para el lactante, porque un niño alimentado con leche materna, su flora gastrointestinal podrá componerse principalmente de bifidobacterias, que estarán en baja cantidad al nacer, pero aumentarán muy rápido; el dar leche materna también protegerá al bebé de otras bacterias, como Escherichia Coli y Bacteroides, porque prácticamente no se encontrarán en la flora normal del bebé. Si se compara esta flora con la flora gastrointestinal de niños alimentados con fórmula, se aprecia no sólo una disminución importante de bifidobacterias sino también un aumento de Escherichia Coli y Bacteroides. Luego, hay una gran diferencia en el desarrollo de la microbiota gastrointestinal, entre niños alimentados con leche materna y niños alimentados con fórmula.


Algunas funciones de la microbiota intestinal son:


  • Protección: porque crea una barrera que impide el desarrollo de otros tipos de bacterias que pueden producir infecciones e inhiben el desarrollo de algunos virus.

  • Nutrición y metabolismo: promueven la digestión, absorción y síntesis de los nutrimentos.

  • Inmunomoduladora: porque una función esencial que realiza es el correcto funcionamiento del sistema inmune.


Pero, no debemos dejar de tomar en cuenta que existen muchas situaciones que pueden romper el equilibrio de la microbiota y son:


  1. Estados de estrés.

  2. Dietas comerciales: todas las que promueven poca fibra, ricas en proteínas y grasas, con un exceso de café, chocolate o azúcares.

  3. Malos hábitos: el alcohol, el tabaco, etc.

  4. Enfermedades: como gastroenteritis, síndrome de colon irritable, etc.

  5. Medicamentos: antibióticos que dañan la mucosa gástrica y/o intestinal.

  6. Intolerancias alimentarias.

  7. El propio envejecimiento: porque comienza con el descenso de colonias microbianas.

Y finalmente los simbióticos, productos que contienen al mismo tiempo los prebióticos y probióticos, y cuyo objetivo es restaurar y/o mantener la buena salud de la microbiota intestinal.

En una persona sana, la microbiota (flora intestinal) está compuesta por unos 100 billones de gérmenes que viven en perfecta armonía para formar un ecosistema estable. Este equilibrio puede verse alterado o romperse por completo, bajo el efecto de determinados medicamentos (especialmente antibióticos), las infecciones o enfermedades que le dé a la persona, causando lo que se llama, disbiosis (implicada en diversas patologías).


Los simbióticos, se utilizan para lograr un efecto sinérgico entre probióticos y prebióticos, el tratamiento de la disbiosis puede consistir en la administración de probióticos y de prebióticos, con una dieta estructurada dada por un profesional de la salud.


Bibliografía:

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