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Variedad y riqueza de lo natural

Especialista en Nutrición Adriana Domínguez Rdz.

Miembro del Consejo Consultor de Nutrición Kyäni LATAM.



Sabías que se pueden clasificar las frutas en 2 tipos:

1. Frutas frescas,

2. Frutos secos,

Cada uno de estos ofrece nutrimentos esenciales para el mejor funcionamiento de nuestro organismo pero, si combinamos ambos grupos en nuestra dieta diaria, les sacaremos el máximo provecho ya que pueden comerse desde el desayuno, al medio día, con la comida o como snack, a toda hora porque al final son nutritivos y deliciosos, ahora te hablaré de cada uno de estos grupos y su importancia empezando por:


FRUTOS SECOS:


Se les denomina de esta manera porque su composición natural tiene menos de un 50% de agua. Son alimentos ricos en energía, en grasas, proteínas y oligoelementos además de vitaminas del grupo B y ácidos Omega 3. Hay 2 variedades de ellos:


1. Los que tienen cáscara dura: almendras, piñones, semillas de calabaza o girasol, avellanas, castañas, nueces y pistaches.

2. Frutas deshidratadas: uvas pasas, ciruelas disecadas, chabacanos, dátiles, higos secos, etcétera.


Los frutos secos se utilizan mucho en la cocina internacional, se usan para acompañar ensaladas, aperitivos o postres. Además, tienen propiedades medicinales importantes, son antioxidantes, contienen sales minerales y sus compuestos son perfectos para complementar la alimentación de las personas que no consumen carne; el calcio ayuda a sustituir los productos lácteos para los pacientes que son intolerantes a éstos y previene la osteoporosis; son ricos en fibras y facilitan la digestión, ayudan a combatir enfermedades gastrointestinales y reducen el colesterol.


FRUTA FRESCAS:


Por otra parte, éstas son el producto de plantas ya sean cultivadas o crecidas de forma silvestre, de aromas intensos y sabores agradables, que pueden disfrutarse de múltiples formas, ya sea natural, como en jugo, postre o en platillos fuertes. Se le considera un alimento regulador, además de que pueden consumirse a casi cualquier hora del día. En nuestra región las frutas que más consumimos son naranjas, limones, ciruelas, manzanas, plátanos, mangos, peras, duraznos, uvas y melones, entre otras. El consumo de fruta fresca aporta un porcentaje calórico bajo y más del 80% de su peso es agua, lo que la hace ideal para ayudar al funcionamiento correcto de nuestro aparato digestivo. Sus contenidos de azúcares constituyen una fuente de energía y son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes. El consumo de vitamina C, por ejemplo, depende en gran parte de ellas. Pueden agruparse de acuerdo con las características que tienen en común: “fruta cítrica” (sabores ácidos, con alto contenido de vitamina C) como naranja, limón, lima y mandarina; “fruta tropical”como plátano, coco, kiwi y piña; “frutas del bosque” como frambuesas, fresas, moras, grosellas y zarzamoras.

Podemos sacar el mayor provecho de ambas al mezclarlas. No sólo aumentarán los nutrientes, además la textura y sabor de cada uno forman la combinación perfecta para diferentes opciones de desayuno o snack: licuados o smoothies con fresas y nueces, plátanos y almendras o manzanas y pistaches; fruta fresca picada con un poco de amaranto, cacahuate, nuez y dátiles pueden ser una opción muy completa para iniciar el día o como merienda. Los ácidos que contienen las frutas frescas ayudarán a la mejor absorción de los minerales de los frutos secos, de tal modo que, cualquier opción tiene ventajas y beneficios para nuestro cuerpo.

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