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Vitaminas Liposolubles y Bienestar

Dr. César Fernández

Miembro del Consejo de Nutrición Kyani LATAM.


En este 2do módulo de vitaminas abordaremos un grupo de estas muy peculiar pues a diferencia de las vitaminas hidrosolubles (solubles en agua) estas otras requieren para disolver los lípidos y grasas, de allí el término de Vitaminas Liposolubles. Hoy en día las vitaminas reconocidas que pertenecen a este grupo son las vitaminas A, D, E, y K y son fundamentales para el buen funcionamiento del organismo. El cuerpo no puede crear vitaminas, por lo que nosotros debemos proporcionarle mediante los alimentos. La única vitamina que el cuerpo humano puede generar por sí solo en la piel es la vitamina D, siempre que se exponga a la suficiente luz solar.


Se requieren pequeñas cantidades de vitaminas en la dieta para promover el crecimiento, la reproducción y la salud. Las vitaminas A, D, E y K se denominan vitaminas liposolubles porque son solubles en disolventes orgánicos y se absorben y transportan de manera similar a las grasas. Las vitaminas liposolubles se pueden almacenar en el cuerpo, por un lado, resulta beneficioso y práctico, pero por el otro, puede ser perjudicial si se supera la dosis recomendada. Por ello, las VITAMINAS NATURALES de una alimentación equilibrada son más recomendables que las ARTIFICIALES. Para que el cuerpo pueda utilizarlas de la forma más eficaz posible, necesitan siempre un poco de grasa, la mejor manera de ingerirla es poner unas gotas de aceite de calidad en la ensalada, en un filete recién asado o poner aceite de oliva sobre las verduras.


Carotenoides y retinoides: son también conocidos como la vitamina , y ésta es necesaria para el mantenimiento de las membranas mucosas normales y para la visión normal. Ocurre naturalmente solo en alimentos de origen animal, como hígado, mantequilla, leche entera y yemas de huevo, pero el cuerpo convierte ciertos carotenoides, especialmente β-caroteno, en vitamina A. Los carotenoides están presentes en las verduras de hoja verde oscuro y en las verduras y frutas de color amarillo y naranja. Además, la leche desnatada, las margarinas y ciertos cereales para el desayuno están enriquecidos con vitamina A hoy en día, relacionada con el ojo y mucosas, y su déficit puede producir ceguera nocturna y sequedad ocular y de mucosas severa sobre todo en los infantes.


Vitamina D:su forma activa promueve la absorción intestinal de calcio y fósforo e influye en la mineralización de los huesos, además de su importancia a nivel inmunológico(defensas) y otros procesos metabólicos. La vitamina D se presenta en dos formas que se utilizan igualmente bien en el cuerpo, la vitamina, D 2(ergocalciferol) se produce comercialmente, la vitamina D 3 (colecalciferol) se forma por la acción de la luz solar sobre la piel. El cuerpo humano utiliza ambas formas de vitamina D biológicamente activos. La vitamina D se encuentra naturalmente solo en alimentos de origen animal como el hígado, carne de ternera, la mantequilla, los pescados grasos (salmón-atún) y las yemas de huevo. Debido a que la leche natural es una fuente pobre, está fortificada con vitamina D para proporcionar 10 µg (400 UI) por cuarto de galón. La cantidad de vitamina D formada por la exposición de la piel a la luz solar depende de la duración de la radiación ultravioleta, la intensidad, que puede disminuir por la contaminación atmosférica y la pigmentación de la piel. La piel envejecida puede tener una capacidad disminuida para sintetizar vitamina D. Las dosis diarias recomendadas de vitamina D de 1980 se establecen en 10 µg (400 UI) de colecalciferol por día durante los períodos de crecimiento (niñez, embarazo, lactancia) y 5 µg (200 UI) por día para adultos no embarazadas y no lactantes.


Vitamina E: es un antioxidante importante que se cree que protege a los ácidos grasos de la oxidación a nivel celular . La actividad de la vitamina E en los alimentos se debe a la presencia de tocoferoles y tocotrienoles, compuestos de origen vegetal. Los aceites vegetales son la fuente más rica de vitamina E. Otras buenas fuentes incluyen nueces, semillas, granos enteros y germen de trigo. El contenido de vitamina E de los alimentos de origen animal es generalmente bajo. La dosis diaria recomendada para adultos es de 8-12 mg equivalentes de α-tocoferol (α-TE) y de 100mg diarios de Tocotrienoles. La necesidad de vitamina E aumenta si la ingesta de grasas poliinsaturadas es alta. Su déficit se puede ver manifestado como una degeneración neuromuscular (nervios y músculos).


Vitamina K: necesaria en el hígado para la formación de varios factores de coagulación sanguínea. La vitamina K 1 (filoquinona) es sintetizada por las plantas, mientras que los homólogos de la vitamina K 2 (menoquinonas) son sintetizados por bacterias. El cuerpo humano puede obtener vitamina K de fuentes dietéticas, así como a través de la síntesis de la microflora intestinal. Las verduras de hoja verde oscuro contienen cantidades mayores de vitamina K; los niveles más bajos se encuentran en cereales, productos lácteos, carnes y frutas. El rango de ingesta adecuado y seguro para los adultos es de 70 a 140 µg por día. Su carencia se manifiesta con alteraciones de coagulación y es importante mencionar que elevadas concentraciones de vitamina E interfieren en su metabolismo y causar problemas como hemorragias, con lo cual hay que ser cauteloso en personas con estas tendencias o que estén siendo tratadas con anticoagulantes (ejemplo warfarina). También es de hacer notar que una buena parte de la vit K es producida por la flora bacteriana intestinal con lo cual el uso de antibióticos de amplio espectro o trastornos gastrointestinales podría causar carencias de esta.



Bibliografia

1.- www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK218749/

2.- www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK218765/



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